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LOS
OBLATOS LLEGAN A LAS MINAS
Los
Misioneros Oblatos de María Inmaculada, llegaron a
Bolivia en coincidencia con la revolución nacional.
Cuando en el país no había ejército ni
ley alguna en vigencia. Tenían el control nacional
las milicias armadas de obreros en las ciudades y los mineros
controlando los distritos productores de Estaño.
La
revolución llegó el viernes santo, 9 de abril
de 1952 cuando la Iglesia católica celebraba la crucifixión
del carpintero de Nazareth y los PP. Valeriano Goudett y Alejandro
Gazé llegaron a Catavi el viernes 18 de julio del mismo
año. En esos tiempos Bolivia era el país con
el menor número de sacerdotes del mundo católico.
Al margen era el escenario de penetración del marxismo
y del protestantismo.
La revolución había sido el epílogo de
la guerra civil de 1949, y del desconocimiento de la voluntad
popular cuando el Presidente Mamerto Urriolagoitia, entregó
el mando de la nación en 1951 a una junta militar desconociendo
el triunfo del MNR en elecciones. El misionero Oblato fiel
cumplidor del voto de obediencia, llegó a Bolivia para
combatir al comunismo que penetraba entre los trabajadores
mineros y los campesinos.
Una nueva forma de estar presentes en la sociedad.
La orientación que le dio a la Iglesia de ese tiempo,
el Papa Pío XII, luchar contra el comunismo organizando
al pueblo de acuerdo a la Doctrina Social de la Iglesia fue
fielmente cumplida por estos misioneros en principios casi
todos de nacionalidad canadiense de la provincia de Québec.
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