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La formación de catequistas misioneros.
Los Misioneros Oblatos, se acercaron a todos los cristianos y no cristianos para anunciarles la palabra de Dios. Y como decía San Eugenio de Mazenod, Antes de Anunciar hay que digerirlo. Esto se motivaba para llevar a delante la construcción del Reino del Reino. “Hay que intentarlo todo para dilatar el Reino de los Cielos” dice el prefacio. Por esa razón formar cristianos comprometidos con la realidad y el pueblo es lo más importante.
Desde su llegada los Oblatos se acercaron a los indígenas en el altiplano Boliviano y poco a poco fueron comprendiendo, su forma de vida y su cultura. Ellos llegan para evangelizar, insertan el mensaje cristiano para aportar en la construcción del Reino de los cielos, y en esta inserción descubren un universo religioso aymará, como decía P. Monast. No habían sido preparados para enfrentarse a esta realidad, pero sí tenían los valores oblatos. Ser sencillos, vivir con los pobres, identificarse con los más humildes. Tal vez fueron estos valores los que les llevó a vivir y hoy ceebrar los 50 años de presencia entre los marginados de la sociedad.
El principal trabajo fue la formación de catequistas. Nace fruto de la misma gente del lugar. Cuando surge, los padres, Amado Aubin, Santiago Monast, Luciano Lachance, se dan de lleno. Sintieron que la Palabra de Dios era bien recibida entre los aymaras y eso les motivo para promover todo un movimiento que no lo habían planificado.
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